El trabajo en la fábrica de rollos de pianola, donde Manuel Blancafort trabajó desde los quince años, era atípica pero realmente ilustradora para la formación musical del futuro compositor. Le permitió establecer contacto con un extenso repertorio de obras y conocer detalladamente la manera de escribir de muchos compositores. Además, la fábrica permitió incentivar la relación entre la familia Blancafort y los círculos culturales de la burguesía catalana. Martí Sunyol, en “Historia de La Garriga”, explica cuál era el proceso de fabricación de los rollos de pianola.
"La Victoria" llegó a tener un catálogo realmente extenso en su época de esplendor, comprendida entre los años 1919 y 1930, y exportaba rollos de pianola a diferentes países de Europa, América y Oceanía.