A partir de los años setenta, Blancafort se dedica a la revisión de antiguas partituras y abandona prácticamente la composición de nuevas obras. Este silencio creativo es roto en contadas ocasiones para corresponder a diferentes encargos. En el año 1969 compone una obra orquestal “Evocaciones” como respuesta a un encargo de RTVE. Cuatro años más tarde, en 1974, recibe el encargo de una obra coral (“Voces de mis montañas”) para el Festival de Música de Compostela, y en el año 1982 el Ministerio de Cultura le encarga una obra en homenaje al compositor sevillano Joaquín Turina, en el primer centenario de su nacimiento (“Tres consejos de Turina”). También se dedicó a orquestar una de sus obras de juventud para piano, (American Souvenir), que sería estrenada en el año 1988, un año después de su muerte.