Durante la década de los años sesenta, Manuel Blancafort dedicó una gran parte de su tiempo a la composición de una obra sinfónico-coral de gran formato, la Solemne Cantata Verge Maria, que recibió el premio del Orfeó Català en el año 1965. La obra fue estrenada el 8 de marzo de 1968 en Barcelona por el Orfeó Català y la Orquesta Ciudad de Barcelona, bajo la dirección de Lluís M. Millet.
Esta obra es un testigo claro de su profunda y marcada religiosidad. Él mismo escribe en “Guía Musical” que “la idea de escribir una obra de espíritu religioso ya venía de muchos años, pero siempre lo iba aplazando en espera de sentirme más preparado y seguro de lo que quería hacer. Tenía que ser una obra de mayor extensión que ninguna otra mía: tenía que componer un cántico de alabanza y acción de gracias a Dios por el don de la música”.
Se trata de una partitura extensa (su duración se acerca a los tres cuartos d'hora), de mucha envergadura y gran complejidad de interpretación. Su estreno constituyó un acontecimiento ciudadano de gran dimensión en el ambiente musical de Barcelona, y tuvo una gran repercusión en todos los medios de comunicación. Joan Antoni Maragall, presidente del Orfeó Català, comentó que la obra “revela la absoluta plenitud musical de su autor” y Lluís M. Millet, que dirigió el estreno, la considera “un orgullo de nuestro patrimonio musical”.
Se da la circunstancia que cuarenta años antes, el padre de este último, el maestro Lluís Millet, también había dirigido al Orfeó Català en el estreno de “Camino de Siena”, obra coral de Manuel Blancafort que obtuvo el primer premio “Cibils Patxot” en el centenario de San Francisco de Asís.