La Guerra Civil también marcó un cambio radical en el talante de la producción musical de Manuel Blancafort, que se traduce en una dedicación plena a las grandes composiciones orquestales, abandonando el cultivo casi exclusivo del piano que caracterizó la primera época. Su música evoluciona hacia la gran forma con una decidida voluntad constructiva y se ocupa mucho más de la estructura en la línea de la música de Ravel, Stravinsky o Rachmaninov. Tal y como explica el mismo compositor, la primera obra resultante de este cambio fue el estreno de su primer concierto para piano y orquesta: “Acabada la guerra, mi primera composición, una vez instalado en Sarrià, fue el Concierto Omaggio que fue acabado y estrenado en 1944. Es el éxito más espectacular “in situ” que ha obtenido una obra mía”.
La obra fue estrenada el día 1 de diciembre de 1944 por Maria Canals (piano) y la Orquesta Municipal de Barcelona, dirigida por Eduard Toldrà. El compositor y crítico musical Xavier Montsalvatge escribió en “La Vanguardia”: “Blancafort inconscientemente se ha entregado a la melodía emotiva huyendo de preciosismos, sin miedo a la sinceridad ya la simplicidad de sus sentimientos, y ha creado este magnífico concierto en el cual temas y armonización están impregnados de una profunda elegancia”.
Seis años más tarde los mismos intérpretes estrenaron su segundo concierto para piano “Ibérico”, que Manuel Blancafort había compuesto en el año 1946. En el programa de mano, Oriol Martorell escribía lo siguiente: “En relación con su primer concierto para piano, se advierte en esta segunda composición una mayor contención expresiva, que determina un clima más tranquilo. En cuanto al adjetivo “Ibérico”, se justifica por el carácter de sus motivos centrales, los cuales, por su extensión melódica y perfil rítmico, parecen emerger de un sentimiento genuinamente popular”.